¿Cómo estás?
A veces es difícil responder. Cuando no estamos deprimidos clínicamente y somos conscientes de las cosas buenas que tenemos, en ocasiones parece que no nos podemos quejar de nada... pero definitivamente no estamos bien.
Llamémoslo apatía, ir en piloto automático, ausencia de chispa. Un estado mental algo gris donde apenas nos emocionamos por nada, pero tampoco es taaan grave como para "quejarnos". Navegamos la vida como si fuera un largo trámite. Y como no es lo "suficientemente malo", ni siquiera tú lo tomas en serio.
Algunos autores lo llaman "languishing": la ausencia de bienestar, pero sin presencia de enfermedad.
Probablemente estés cansado de que nada te importe lo suficiente.
El "languishing" o la apatía a nivel laboral, va mucho más allá de la cantidad de trabajo que tengas y no se va a curar con autocuidados individualistas. Tiene más que ver con la reconexión: con tu propósito, con tu comunidad, con la agencia que tienes sobre tu vida.
Pero claro, no podemos ignorar que para esto muchas veces se requieren condiciones materiales que simplemente muchos de nosotros no tenemos: tiempo, energía física y mental, recursos económicos o, simplemente, esperanza.
Aquí entramos en el bucle: tus condiciones materiales son precarias, pero no eres capaz de cambiarlas porque esa apatía te quita la energía para intentarlo.
No te voy a decir que te pongas metas ambiciosas o que salgas de tu zona de confort. Partiendo de la base que no tienes esa ambición, es precisamente tu zona de confort lo que te mantiene funcional.
Diría que la clave aquí sería aplicar algunas estrategias para no despertarte dentro de 2 años y descubrir que dejaste pasar oportunidades porque estabas "esperando a que llegue la motivación".
Mantén lo mínimo viable:
Salir del hoyo es más fácil cuando no has llegado a caerte del todo. Tu yo del futuro te lo agradecerá. Cumple con lo básico en el trabajo, mantén el hilo de los estudios o continúa aplicando a vacantes si estás buscando curro.
Busca micro-conexiones
No necesitas encontrar tu propósito de vida o una gran revelación. Pero sí puedes buscar pequeños momentos de conexión que te recuerden cosas que disfrutes y que merecen la pena. Ya sea hacer por mantener alguna conversación real sobre algo que te haga sentir bien, elegir un proyecto tú mismo (sin que te lo impongan), ayudar a alguien de forma altruista y tangible…
No esperes a "sentirte motivado" para actuar
Si esperas a tener ganas de hacer las cosas, vas a esperar eternamente. La apatía se alimenta de la inacción, y la inacción se justifica con la apatía.
Aplica la regla de los 5 minutos:
No te comprometas a "hacer ejercicio". Comprométete a ponerte las zapatillas.
No te comprometas a "buscar trabajo". Comprométete a abrir LinkedIn 5 minutos.
No te comprometas a "ser creativo". Comprométete a escribir una frase.
La acción mínima rompe la inercia más veces de las que crees.
Acepta que no tienes que estar en tu mejor momento todo el tiempo.
A veces, "ir tirando" es lo más honesto que puedes hacer.
Pero hay diferencia entre estar pasando por una pequeña etapa de apatía y haber aceptado ese estado mental para no enfrentarte a lo que te gustaría cambiar.
El peligro real del "languishing" es que es tolerable, te acostumbras a él y te adaptas. Y un día te das cuenta de que llevas años así.
Tal vez la apatía se vaya cuando decidas que, aunque nada te emocione demasiado, hay cosas que no estás dispuesto a seguir tolerando.
Nos leemos la próxima semana.
Verónica
AntiBurnoutLab