Durante décadas, los puestos junior (los llamados entry level) han sido la puerta natural para que jóvenes y recién graduados se integren al mercado laboral. Son trabajos que permiten aprender sobre la marcha, equivocarse sin demasiado riesgo y adquirir experiencia que luego se capitaliza en puestos de mayor responsabilidad. Pero la irrupción de la inteligencia artificial (IA) ya está alterando esa “escalera” de acceso al mundo laboral, generando muchas incógnitas y preocupaciones: ¿qué ocurre cuando las tareas que solían asignarse a juniors pueden ser automatizadas con IA?
Los datos:
Un estudio basado en los registros de ADP (la mayor empresa a nivel mundial en gestión de payroll, procesa la nómina de más de 42 millones de trabajadores en todo el mundo) muestra que desde finales de 2022 el empleo entre jóvenes de 22 a 25 años en ocupaciones altamente expuestas a la IA (desarrollo de software, atención al cliente, etc) ha caído un 6 %, mientras que los trabajadores senior en los mismos campos aumentaron su empleo entre un 6 % y un 9 % (fuente: Cautious Optimism).
Otro dato: un estudio de Stanford revela que las ofertas para roles junior en sectores vulnerables a la IA se redujeron un 13 % en apenas tres años, con especial impacto en programación y soporte al cliente. No es un movimiento aislado: firmas de capital riesgo como SignalFire han alertado de que hasta la mitad de los puestos “entry-level” podrían desaparecer en cinco años (fuente: Michael Bamberger).
En paralelo, en Silicon Valley la contratación de juniors ha caído más de un 50 % respecto a la etapa pre-pandemia (fuente: Business Insider). Las empresas buscan perfiles que produzcan valor inmediato, relegando la formación en el puesto de trabajo a un segundo plano.
¿La culpa es solo de la IA?
Aquí es donde encontramos diversas opiniones. Algunos analistas, como Ed Zitron, subrayan que no existe una prueba definitiva de que la IA sea la única responsable de la reducción de oportunidades para jóvenes. Factores como la desaceleración económica, la reestructuración post-pandemia o la preferencia por plantillas más reducidas y especializadas también pesan.
No obstante, el argumento de que la IA es un factor clave es imposible de ignorar: cuando un algoritmo puede generar código funcional, redactar informes básicos o atender consultas rutinarias, las empresas tienen menos incentivos para contratar juniors que antes realizaban esas mismas tareas.
Riesgos a largo plazo
El desplazamiento de este tipo de empleos no solo afecta a jóvenes que buscan su primer contrato. También pone en riesgo la transferencia de conocimiento entre generaciones: si nadie asume los roles junior, ¿de dónde saldrán los futuros seniors?
Estudios como el de Enrique Ide (Cornell University, 2025) advierte que, aunque la automatización de tareas históricamente reservadas a trabajadores junior puede generar ganancias inmediatas de productividad, a largo plazo erosiona la adquisición de habilidades tácitas (esas competencias prácticas y contextuales que no se enseñan en manuales o cursos formales), lo que acabaría afectando el crecimiento económico.
Otra consecuencia es la polarización del mercado laboral: las habilidades técnicas avanzadas o estratégicas ganan valor, y los empleos tradicionales no cualificados siguen existiendo, pero el punto intermedio (el espacio que ocupan los juniors) tiende a desvanecerse. El resultado es un “hueco generacional” que no solo dificulta la movilidad social, sino que amenaza la sostenibilidad misma de las organizaciones en el futuro.
Los propios adolescentes y universitarios no son ajenos a esta incertidumbre. Una encuesta de Junior Achievement en EE.UU. muestra que dos de cada tres temen no poder encontrar un “buen trabajo” en el futuro debido a la IA, aunque al mismo tiempo la mayoría confía en poder adaptarse si reciben la formación adecuada.
¿Y ahora qué?
Antes de adoptar posiciones demasiado catastrofistas, debemos asumir que nos enfrentamos a una reconfiguración del sistema conocido hasta ahora. La IA está eliminando funciones repetitivas, pero también abre espacio para habilidades complementarias:
Pensamiento crítico y contextual: saber cuándo confiar (y cuándo no) en el output de la IA.
Colaboración y comunicación: capacidades que ninguna IA reemplaza de forma creíble (de momento).
Alfabetización en IA: no basta con “usar” estas herramientas; hay que entender su lógica y limitaciones.
Para los jóvenes, esto implica que la preparación académica debe cambiar. Y para las empresas, que la inversión en programas de mentoría y formación práctica será más estratégica que nunca.
Lo que está en juego no es solo el primer empleo de una generación, sino el relevo de talento y experiencia que sustenta el futuro de cada sector. La pregunta no es si la IA reemplazará a los juniors, sino cómo asegurarnos de que los jóvenes tengan un camino viable para crecer en un mercado laboral dominado por IA.