Creo que todos en algún momento de nuestras vidas laborales pasamos por el mismo momento: un domingo tonto por la tarde con esa ansiedad que anticipa el lunes en el que nos decimos que no podemos seguir así, que la vida no puede ser esto, que tu trabajo te mantiene en piloto automático y te impide descansar, disfrutar de la vida y cuidar tu salud.
Pero luego llega el lunes. Y no haces nada.
Lo curioso no es que no hagas nada. Es que tampoco te sorprende. La semana te absorbe, aparece algo urgente, tu jefe necesita algo para ayer, y el pensamiento del domingo se queda aparcado hasta el siguiente domingo. Y así llevas tres años.
Luego están los gurús de internet que te explican que sigues así porque te falta disciplina o valentía, que si de verdad quisieras cambiar algo ya lo habrías hecho, y que podrías tener un Ferrari si hubieras comprado su curso de cómo ser tu propio jefe.
La realidad es bastante menos romántica. Los entornos corporativos consumen exactamente la energía que necesitarías para pensar en tu carrera. No hace falta ninguna conspiración: un sistema que te mantiene reactivo y ocupado es un sistema que no tiene que preocuparse de que te vayas. El volumen de trabajo te deja sin ancho de banda para el largo plazo. La ambigüedad sobre tu futuro en la empresa te mantiene en modo supervivencia. Y el "en cuanto pase esto" lleva repitiéndose desde 2021.
Y aquí viene la parte que menos gusta escuchar.
Eso no se resuelve solo. No cuando cambies de empresa, no cuando te den el ascenso, no cuando por fin tengas un jefe que te valore. El patrón de fondo, esa sensación de que tu carrera avanza sin que tú la estés dirigiendo, se queda. Porque el problema no es el trabajo en sí, el tema es que no te has dado permiso para pensar en tu carrera como algo sobre lo que puedes tener agencia de forma estratégica.
La semana que viene te cuento algo en lo que llevo trabajando un tiempo. Tiene que ver exactamente con esto.
Mientras tanto: ¿cuándo fue la última vez que tomaste una decisión activa sobre tu carrera, en lugar de simplemente reaccionar a lo que el entorno te iba poniendo delante? Puedes responder directamente a este correo, leo todas las respuestas 🙂
Nos vemos pronto,
Verónica